Archivo para Agosto 3rd, 2008
De mi extraño encuentro con una prostitua del pueblo…
Era un sábado por la noche, yo estaba en una vieja cantina a las afueras del pueblo tomandome unos tragos cuando de repente veo acercarse a mí mesa a una mujer dueña de una extraña tez morena pálida, un peculiar contoneo de caderas en su caminar y un cigarrillo en mano, “¿tienes fuego?” -sí claro, permiteme… voltéalo para no prenderlo de la boquilla- “umm, ¿podría sentarme contigo?” -no quiero sexo- respondí yo, “está bien, me podría sentar de cualquier modo si me invitas una cerveza” -que no quiero sexo- asenté nuevamente “sólo invitame una cerveza y ya”.
Después de un rato, ya con cerveza en mano y un incómodo silencio entre los dos puedo notar que Yolanda es una mujer visiblemente maltratada por la vida, lo cuál me atrae, aunque ciertamente es una mujer fea de cabellos delgados y de un color zanahoria que parecieran tostados por el sol.
-¿tienes hijos?- pregunté amablemente con el fin de iniciar algúna conversación, aunque después me arrepentiría de ello.
-”sí, tengo 4 hijos”,-¿y porqué estás aquí?-,”¿Rifandomela?, bueno mis hijos y yo tenemos que comer; ¿de verdad no te interesa acostarte conmigo verdad?”
-si digo que no una vez más, ¿lo entenderías?, puedes marcharte si lo deseas..- “está bien me quedo, ya saqué lo del día, sólo si prometes invitarme un par de cervezas más” -está bien-.
Al rato de platicar con Yolanda acerca de su situación, sobre cuando su marido se fué con Martha (su media hermana menor) y hasta me contó cómo fué la primera vez que se dío cuenta que podría sacar provecho de la situación; “yo tenía un puesto ambulante en la plaza del pueblo, tu sabes que aquí vienen muchos extranjeros de vacaciones, un vernano uno de ellos se acercó a mí y me propueso acostarme con él a cambio de dinero, acepté y apartir de ahí supe que no tenía porque trabajar casí doce horas diarias para sacar una msieria de dinero para mantener a mis hijos”.
Para ser concretos casí toda la conversación giro al rededor de Yolanda, es una mujer que habla mucho; después de casí tres horas de charla me ofrecí a llevarla a su casa, y ella aceptó. Cuando llegamos a su casa me percaté que su casa es bonita y limpia por fuera, le comenté esto y me díjo “te díje que hago esto por mis hijos, y lo primero que quiero para mis hijos es lo que yo no tuve, un hogar, ellos no saben que yo trabajo como ramera”, después de un corto silencio ella volvió a preguntarme si de verdad no quería acostarme con ella, mi respuesta fué nuevamente un no, ella bajo de mi camioneta y entro a su casa, después yo fuí a la mía pensando en lo que Yolanda me había contando y en lo desafortunada que puede ser la vida aveces.