Adios, Au revoir, Arrivederci.. porque el viento no me abraza ya.
Octubre 21, 2008
(Esta no es una carta suicida.)
Ni siquiera fuí a Monterrey, me quedé sin tí, sin mí, y sin los demás. Y qué más?, sigo siendo yo; le exijo a la vida una satisfacción (Y una pensión de 500,000 por mes), le exijo también tajantemente que cambie el final por un Inicio ya.
Así, ‘escribo igual que sangro, porque sangro todo lo que escribo’.
