Chico Ancla
Mayo 15, 2009

Había una vez una chica
que venía del mar.
Y había tan sólo un sitio
donde ella quisiera estar.
Con un tal Paquito Serra
que tocaba en un conjunto.
Por él se iría a la tierra
y dejaría el océano.
Porque él sólo y sólo él
le había quitado la calma.
Y por eso ella quería
robarle a paquito el alma.
Pero jamás hubo en la vida
entre ellos conexión.
Ella iba a la deriva
por el mundo, solitaria.
Ella intentó aparecérsele
feliz, luego triste y trágica;
trató el sexo y el horóscopo
y hasta una pócima mágica.
Más nada podía juntarlos,
excepto -quizá, no sé-
algo que anclara sus almas…
Y tuvieron un bebé.

Para el parto utilizaron
grúa, cincel y barrena:
el cordón úmbilical
era una gruesa cadena.
Era feo y tenebroso,
duro como un cigüeñal.
No tenía la piel rosada
si no vil y gris metal.
El bebé, que suponían
los iba a juntar muy juntos
en realidad los volvió
adustos y cecijuntos.
Aprovechando una gira,
se largó Paquito Serra.
Y apartir de ese momento
se quedó a vivir en tierra.

Con su niño (un ancla gris)
ella sola se quedó.
Él se volvió tan pesado
que con el tiempo la hundió.
Mientras se hundía hasta el fondo
sin sus sueños realizar,
eran ella sola y su hijo…
Y los peces del mar.
Mayo 16, 2009 at 6:44 am
Muy buen escrito…solo me hace pensar en que los hijos por mas cruel que suene, pero interrumpen de cierta manera con tu vida, le dan un giro drástico, en ocasiones positico, en otras negativo, pero de que influyen de manera radical, claro que lo hacen…
saludos!!!!